2017 - Fiesta San Juan de Ávila

(VIDEO) La Diócesis reconoce y homenajea a 9 sacerdotes por sus bodas de oro y plata en la celebración de la fiesta de San Juan de Ávila, patrono del clero español

Con la fiesta sacerdotal se clausuraba ayer en la Catedral y el Seminario Mayor el programa de actividades del curso dentro del Ciclo de Formación Permanente del Clero

León, 23 de mayo de 2017

La Diócesis de León rendía ayer un homenaje a los 9 sacerdotes que este año celebran sus bodas de oro, con 50 años de ministerio, y sus bodas de plata, con 25 años de ministerio, además del reconocimiento especial a otros 10 sacerdotes que alcanza los 50 años de ministerio ordenado, sus bodas de diamante.

Todo en una jornada especial en la que la Iglesia de León celebró la fiesta de San Juan de Ávila, patrono del clero español, y que además sirvió para poner el broche a las actividades que a lo largo de todo este curso se han venido desarrollando dentro del Ciclo de Formación Permanente del Clero.

Los actos se iniciaban en la Catedral con una eucaristía de acción de gracias que presidía el obispo D. Julián López. En su homilía, el prelado legionense destacó la figura de San Juan de Ávila “santo patrono del clero español, que en sus predicaciones siempre destacó que el sacerdote es un espejo y una luz en la cual se ha de mirar el pueblo de Dios” desde “la autenticidad y la verdad, desde la coherencia entre el ser y el hacer, con la importancia que siempre tiene en el ministerio pastoral la primacía del ser sobre el hacer, para dar sabor a la propia vida para iluminar la existencia de las personas que están a vuestro lado para llevarles la luz de Cristo”.

“Santidad personal, amor a Dios y celo apostólico son las virtudes que todos los sacerdotes debemos imitar en San Juan de Ávila”, subrayó el obispo de León para a continuación señalar que “es un motivo de profunda alegría que hoy un grupo de hermanos celebren sus 60, 50 y 25 años de ejercicio del ministerio, aunque también constatemos no sin preocupación que el grupo más nutrido es el de los hermanos que celebran las bodas de diamante con 60 años de ministerio, datos reflejo de la actual realidad de la mayoría de los presbiterios diocesano de España, que no sólo no deben desanimarnos sino más bien estimular nuestro testimonio personal como sacerdotes y comprometernos en la pastoral de las vocaciones”.

NOMBRES PROPIOS

Los nombres propios de esta jornada por sus bodas de oro, ordenados en el año 1967, que recibieron el reconocimiento de toda la Diócesis y recogieron un obsequio especial que les entregó el obispo Julián López fueron los sacerdotes Teodomiro Álvarez García, Maximino Castro Rodríguez, Heliodoro García Mozo, Manuel López Alonso, Francisco López Álvarez, José Manuel Riesco González, Pablo Suárez Domínguez y Santiago Villafáñez García, a los que se sumó el homenaje a título póstumo a los fallecidos Leonardo Alonso Gutiérrez e Hilario Fernández Martínez. En el caso de las bodas de plata, ordenado en el año 1992, el homenajeado fue Juan Manuel Aparicio Cubillas. Y los reconocidos con ocasión de sus bodas de diamante, ordenados en el año 1957, fueron Francisco Beltrán Beltrán, Flaviano Bernardo Ruano, Salvador del Blanco de Lucas, Fabián Castaño del Riego, Domingo García Valbuena, Laurentino Gómez Valbuena, Esteban Lucidio González González, Cándido González de la Puente y Eduardo Prieto Escanciano, a los que se unió el reconocimiento a título póstumo de Juan José Álvarez Díez, Lino Fidalgo de Vadillo, José Francisco Fontecha Inyesto, Aquilino González Valbuena y Víctor Lozano Prieto

ACTO FESTIVO: PALABRA Y MÚSICA

Tras la celebración eucarística se inició un acto festivo en el salón principal del Seminario Mayor que se abría con el saludo de bienvenida del rector de esta institución diocesana, José Sánchez, quien aseguró que “este sencillo y sentido acto de homenaje queremos que sirva para cantar la grandeza del sacerdocio y para dar gracias a Dios por este don que ha concedido el Señor a la Iglesia, de manera particular en aquellos hermanos que celebran sus bodas de oro y plata y con el reconocimiento a los que cumplen sesenta años”.

El acto prosiguió con unas crónicas de apunte histórico de los años 1947, 1967 y 1992, hitos de la ordenación sacerdotal de los homenajeados, a cargo de Antonio Trobajo, que se fueron alternando con intervenciones musicales por parte de los alumnos del Seminario Redemptoris Mater “Virgen del Camino” y del denominado Coro San Juan de Ávila.

Ya para finalizar tomó la palabra en nombre de todos los homenajeados el sacerdote José Manuel Riesco González, quien inició su intervención con un mensaje de agradecimiento: “hoy es un día para dar gracias a Dios y porque después de 50 de sacerdote uno se ha dado cuenta de que todo es gracia. Somos curas por la gracia de Dios y estamos hoy aquí por la gracia de Dios, por esa fuerza que ha salido de Dios primero para llamarnos al sacerdocio, para después nosotros responder a lo que el Señor quería y para ir a lo largo de estos cincuenta años adelante, unos años en los que ha llovido tanto…nos ha caído encima una auténtico chaparrón de cambios culturales y de todo tipo, y gracias a Dios estamos aquí”. Para concluir su intervención el sacerdote José Manuel Riesco González hizo una apelación a “este grupo de curas jóvenes que hay aquí y a los que hay que pasar el testigo” y con un tono de humor señaló que “aunque haya que dar paso a este gente joven, no se asuste Señor obispo, porque nosotros también estamos dispuestos a seguir al pie del cañón hasta que el automático salte”.
 

 
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