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Conferencia P. Felicísimo Martínez

El P. Felicísimo Martínez anima a trabajar por la "cultura de la confianza" para propiciar "nuevos caminos de acceso a la fe" a partir de una actitud de "diálogo, respeto y tolerancia"

Pronuncia una conferencia dentro del Ciclo de Formación Permanente sobre el tema "Proponer la fe al hombre de hoy"

León, 28 de noviembre de 2016

"Cuando de la fe religiosa se trata nos movemos en un terreno misterioso que desborda los cálculos y las medidas racionales, y por eso en este ámbito son tan importantes el diálogo, el respeto y la tolerancia". Con esta apelación hacia una actitud abierta concluía sus reflexiones el P. Felicísimo Martínez O. P. en la conferencia que ha impartido en el Seminario de León, dentro del Ciclo de Formación Permanente, sobre el tema "Proponer la fe al hombre de hoy" a partir de un acercamiento "a ese gran misterio que es la gratuidad de la fe, don de Dios entregado gratuitamente, y a los presupuestos para ayudar a adentrarse en esos caminos de la fe".

CULTURA DE LA CONFIANZA

Según este doctor en Teología por la Universidad de Santo Tomás de Roma "la cultura actual requiere mucha humildad, mucha modestia, en la predicación, en la pastoral y en el trabajo teológico" y, desde esa perspectiva "sí que es posible hacer algo, poner algunas condiciones para facilitar el adentramiento en los caminos de la fe". Y entre esas condiciones, el P. Felicísimo Martínez situó en primer lugar la importancia de "ayudar a cultivar la cultura de la confianza, o a superar la cultura de la desconfianza porque hay pensar la fe no sólo en clave religiosa, sino en clave antropológica porque el contexto de la fe es mucho más amplio y la fe es uno de los presupuestos antropológico, puesto que sin fe y sin confianza es imposible la convivencia".

"El ser humano es un ser esencialmente creyente", precisó el P. Felicísimo Martínez "y esa actitud creyente tiene una dimensión personal, de manera que la fe es una forma de relacionarnos como personas, que abarca la totalidad de la comunicación personal y decir 'yo creo en ti' significa decir 'yo confío en lo que dices y en quien eres', que son las expresiones supremas en la vida y que abarcan dos dimensiones complementarias, la personal de una relación de confianza que se traduce en un encuentro personal y la del conocimiento dado que gracias a esa confianza el otro se puede convertir para nosotros en fuente de iluminación, de conocimiento, de sabiduría, y su autoridad moral es fuente de garantía, la autoridad moral en la que se basa la confianza desde la seguridad en que no me hará ningún daño, aunque me hiera, porque lo hará para mi bien; ¡qué difícil es el mundo actual aceptar esto!, y así la fe no es negación del conocimiento sino posibilidad de conocimiento en otra clave". Un aprendizaje por vía de confianza que se basa en la autoridad moral del otro y frente a la que el P. Felicísimo Martínez contrapuso la "expansión actual que se está dando en nuestro tiempo de la cultura de la desconfianza, todo un obstáculo para cultivar la confianza y la fe, y ante lo que se hace preciso recuperar la cultura de la confianza a nivel humano para colocarnos también en el camino de la fe religiosa en esa cultura de la que significa 'soy creyente, ejercito la confianza' frente al ensimismamiento al que conduce la desconfianza y las falsas imágenes de Dios que no inspiran confianza".

FE EN LOS ESTRATOS CORDIALES

También en esta conferencia el P. Felicísimo Martínez reclamó "bajar las experiencias de la fe a los estratos cordiales" de manera que "sin tener nada que objetar a los esfuerzos de la teología para que la fe fuera razonable, pero en este ejercicio se llegó a extremos que desplazaron la experiencia central de la fe y la fe quedó asociada a aceptación de ciertas verdades porque Dios las ha revelado, y la fe quedó al margen de la experiencia vital y de la historia personal, y es preciso señalar que la mera aceptación teórica de unos dogmas puede dejar indiferente el corazón humano y puede mantenernos alejados de una relación personal con Dios".

En esta intervención dentro del ciclo de Formación Permanente, este religioso dominico también hizo hincapié en la necesidad de "vivir en profundidad y cultivar la dimensión contemplativa, porque aunque estas actitudes no quiere decir que esto garantice el acceso a la fe, sí que una vida en profundidad propicia mucho más el planteamiento del problema de la fe y eventualmente la opción de fe que una vida dispersa y banal, algo que apunta a palabras de grandes filósofos cuando señalan que 'no quieras ir fuera, en tu interior habita la verdad', y así lo descubrió San Agustín cuando dice que 'yo Señor te buscaba fuera y tú estabas dentro'".

EXPERIENCIAS DE TRANSCENDENCIA

Otros aspectos en los que profundizó el P. Felicísimo Martínez fue la necesidad de "abrirse a experiencias de transcendencia sin recurrir precipitadamente a la apolegética de lo negativo que trata de poner a Dios allí donde no llega la capacidad humana y que es algo muy negativo para la fe porque así se configura un Dios pequeño e inútil que tendrá que terminar retirándose". Una apertura a la transcendencia que el P. Felicímo Martínez identificó con el lema que se ha extendido desde internet y que reza "espiritualidad sí, religión no" que demuestra que "algo se está moviendo en la sociedad de personas que están superando el ensimismamiento, el endiosamiento y la autonomía absoluta del ser humano para abrirse a nuevas dimensiones, a Dios y en esa línea apunta el deseo infinito de conocer y el deseo de amar en plenitud, una dimensión ética muy desarrollada en algunas corrientes de la cultura contemporánea desde filosofías de raigambre judía, una revisión urgente en la sociedad posmoderna donde la auotonomía del sujeto ha derivado al individualismo extremo".

Una deriva social ante la cual el P. Felicísimo Martínez subrayó que esa salida de "sí mismo en busca del otro, en búsqueda de la comunicación y la plenitud, está en línea con la parábola del Buen Samaritano que hoy en día es muy valorada por cantidad de personas no creyentes pero preocupadas por una ética universal".

Y todo en línea con la última aportación que el P. Felicísmo Martínez para "ayudar a adentrarse en los caminos de la fe y hacerlo desde la puesta en marcha y el cultivo de experiencias comunitarias porque esa experiencia ética sólo puede acontecer desde esa dimensión comunitaria ante la que está suponiendo un auténtico bloqueo en la actualidad la cultura individualista, porque no sólo somos prójimos de los demás sino que somos sujetos necesitados de los demás y nuestra plena realización nos exige salir de nosotros mismos, salir al encuentro, ejercitarnos en la fe y la confianza hacia el otro porque no somos autosuficientes en ningún proyecto que nos planteemos para nuestra vida y pertenecemos a una comunidad, por lo cual es necesario encontrar ambientes comunitarias para crecer en sabiduría y autorrealización y precisamente en estos ambientes se da una de las grandes lagunas en el ejercicio pastoral porque no tenemos estos ambientes comunitarios y éstos son determinantes para toda experiencia de fe".

 

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