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Feliz Pascua Florida |
Queridos diocesanos: “¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!”. Con estas palabras de la Secuencia del domingo de Resurrección quiero desearos una gozosa celebración de la Pascua y de su cincuentena de días hasta Pentecostés. Es cierto que la auténtica vivencia de este periodo particularmente festivo guarda proporción directa con el empeño que se ha puesto en la Cuaresma de conversión a Dios y de retorno a la casa paterna, pero no se puede olvidar que la cincuentena pascual es también un tiempo propicio para realizar este retorno. Hace años, a todos los fieles se les recordaba el llamado cumplimiento pascual, que consistía en la celebración del sacramento de la Penitencia “al menos una vez al año” y la comunión eucarística durante el tiempo de Pascua, a no ser que se cumpla en otra época. Esta doble obligación, que la Iglesia ha señalado por el bien de todos sus hijos, sigue vigente todavía según los cánones 920 y 989. Os invito a tenerla en cuenta como el mejor modo de celebrar la resurrección del Señor en la propia vida. La próxima Pascua será especialmente gozosa para el grupo de catecúmenos adultos que recibirán los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la primera Eucaristía en la Vigilia Pascual. Desde ahora debemos acogernos en la comunidad eclesial como hijos de Dios y, para nosotros, nuevos hermanos en la fe y en la caridad de Cristo. Pero, además, este año un grupo numeroso de niños y niñas en edad escolar, van a recibir en el domingo V de Pascua (el 20 de abril), los sacramentos del Bautismo y de la primera Eucaristía. También se están preparando juntos para este momento especialmente feliz,haciendo un verdadero catecumenado adaptado a su edad y en aplicación del Directorio diocesano de la Iniciación cristiana. Por diversas causas no recibieron el Bautismo en las semanas siguientes a su nacimiento, pero ahora son ellos los que lo han pedido, animados sin duda por sus propios compañeros de escuela y de catequesis. Todos pueden ya responder por sí mismos a la pregunta de la Iglesia: -¿Qué pides? -El Bautismo. -¿Quieres ser bautizado? -Sí, quiero. Termino esta carta reiterando mi felicitación y citando unas hermosas palabras de Benedicto XVI en su carta encíclica sobre la esperanza, que os invito a meditar, pues en realidad se trata de la plegaria que el Papa hace a la Santísima Virgen María en el misterio de su paso del dolor de la Pasión a la alegría de la Resurrección: “Junto a la cruz, según las palabras de Jesús mismo, te convertiste en madre de los creyentes. Con esta fe, que en la oscuridad del Sábado Santo fue también certeza de la esperanza, te has ido a encontrar con la mañana de Pascua. La alegría de la resurrección ha conmovido tu corazón y te ha unido de modo nuevo a los discípulos, destinados a convertirse en familia de Jesús mediante la fe. Así, estuviste en la comunidad de los creyentes que en los días después de la Ascensión oraban unánimes en espera del don del Espíritu Santo (cf. Hch 1,14), que recibieron el día de Pentecostés... Por eso tú permaneces con los discípulos como madre suya, como Madre de la esperanza. Santa María, Madre de Dios, Madre nuestra, enséñanos a creer, esperar y amar contigo”(Spe salvi, 50). Con mi cordial saludo y bendición: + Julián, Obispo de León |