CartasPastoralesObispo
2008


"DERECHOS HUMANOS Y OPORTUNIDADES"

Ante el Día de Caridad de 2008

 

Queridos diocesanos:

La solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, como un eco del Jueves Santo, viene a recordarnos no sólo el sacramento de la presencia viva y eficaz del Señor en medio de nosotros según su promesa, sino también el mandato del amor fraterno establecido por Él en aquella memorable ocasión, como legado importante de su testamento y recordatorio permanente de amor por nosotros. Por eso el Corpus Christi es también el DIA DE CARIDAD, de una caridad que no es pura solidaridad con los necesitados, ni sola filantropía ajena a nuestra condición de creyentes.

El Evangelio de esta fiesta nos trae las palabras del Señor: "Si no coméis la Carne del Hijo del Hombre y no bebéis su Sangre no tenéis vida en vosotros". Jesús está hablando del pan de la Vida que el Padre quiere dar a los hombres. Ese pan es Jesús en persona, el Hijo de Dios que ha bajado del cielo como alimento verdadero e insustituible para los creyentes, de manera que "el que coma de este pan, vivirá para siempre". Necesitamos alimentar nuestra vida cristiana en la Eucaristía para que no se corte ese fluido vital y vigoroso que viene del Padre por medio de Jesucristo Resucitado y el Espíritu Santo. Nos va en ello la unión con Dios y, por tanto, nuestra permanencia como hijos suyos.

Pero el Señor quiso también unir a la Eucaristía unas exigencias y unos compromisos en relación con la caridad fraterna y la acción social de la Iglesia. Por eso permitidme invitaros a secundar la campaña que Caritas Diocesana organiza al llegar el DIA DE CARIDAD, recordando que hemos de compartir lo que tenemos con los que no tienen, devolviendo de este modo a Cristo, presente en los pobres y necesitados, lo que recibimos de él en la Eucaristía.

El lema del DIA DE CARIDAD de este año, señalando que los derechos humanos son universales y que, por tanto, las oportunidades deberían serlo también, nos invita a profundizar sobre la realidad social que nos envuelve, en la que muchas personas, entre ellas los marginados, los transeuntes, los inmigrantes, los parados, los drogadictos, los excluidos en una palabra de los bienes que disfruta la mayoría de la gente, encuentran no pocas dificultades para tener acceso y reconocimiento efectivo de los derechos que les corresponden como personas. Caritas quiere sensibilizar a la sociedad formando las conciencias de los católicos y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad en el sentido señalado antes, y estimular un compromiso de acción a favor de los pobres bajo cualquier aspecto.

Por eso no debemos olvidar que estas personas y todo aquel que padece alguna forma de discriminación son signos vivientes de Jesucristo que nos espera y nos interpela en ellos: "Cuanto hicisteis con uno de estos mis hermanos, conmigo lo hicisteis" (Mt 25,40). No seremos dignos de recibir la vida divina que Él nos da en la Eucaristía, si cerramos nuestro corazón y nuestro bolsillo a los necesitados.

Con mi cordial saludo y bendición:

 

+ Julián, Obispo de León