Peregrinación Diocesana a Roma

Los 75 romeros leoneses que participan en la Peregrianción Diocesana a Roma se encuentran con el Papa Francisco en la audiencia general

El obispo Julián López pudo saludar al Pontífice y recibir el mensaje de cercanía del sucesor de Pedro para con toda la Diócesis de León

León, 31 de marzo de 2016

“Quien ora con este Salmo busca el perdón, confiesa su propia culpa, pero reconociéndola celebra la justicia y la santidad de Dios. Y luego pide todavía gracia y misericordia”. Estas fueron las palabras con la que el Papa Francisco explicó en la Audiencia General de este último miércoles de marzo la importancia de la misericordia en el Antiguo Testamento y este mensaje, centrado en el Año de la Misericordia, fue el que pudieron escuchar de primera mano en la Plaza de San Pedro del Vaticano los 75 romeros leoneses que desde el pasado lunes, en plena Octava de Pascua, han viajado a Roma dentro de la peregrinación que ha organizado un año más la Diócesis.

CLIMA DE ESPIRITUALIDAD Y ALEGRÍA

Según el responsable diocesano de peregrinaciones, Rubén Lorca, "en esta peregrinación, además de que nos acompaña el tiempo, se está dando un clima de espiritualidad y compañerismo, de compartir las cosas muy buenas, y eso se pudo comprobar ayer especialmente en el momento culminante de la peregrinación, de poder compartir con el Papa Francisco todo lo que habló sobre el Año de la Misericordia. Se nota la primavera en las personas con la ilusión con la que vamos guiados en esta peregrinación a Roma". Los romeros leoneses tuvieron ocasión de estar muy cerca del Pontífice en el recorrido que realiza por la Plaza de San Pedro al inicio de cada audiencia general y fue el obispo Julián López quien, en nombre de todos los peregrinos leoneses y de toda la Diócesis, tuvo ocasión de saludar personalmente a Francisco y recibir de parte del sucesor de Pedro un mensaje de cercanía para con toda la Diócesis de León.
 
Después de estos saludos el Papa Francisco, continuando su ciclo de catequesis sobre la misericordia en la Sagrada Escritura, el meditó el Salmo 51, llamado Miserere. “Se trata de una oración penitencial en la cual la súplica de perdón es precedida por la confesión de la culpa – afirmó el Pontífice – y en la cual el orante, dejándose purificar por el amor del Señor, se convierte en una nueva creatura, capaz de obediencia, de firmeza de espíritu, y de alabanza sincera”.
Recordando los hechos de la historia del rey David y su pecado con Betsabé, precisó el Papa que es el profeta Natán quien le revela su culpa y lo ayuda a reconocerlo. Por ello, “quien ora con este Salmo – señaló el Santo Padre – está invitado a tener los mismos sentimientos de arrepentimiento y de confianza en Dios que tuvo David cuando se arrepintió, y se humilló si tener temor de confesar su culpa y mostrar su propia miseria al Señor, pero convencido de la certeza de su misericordia”.

Este salmo, dijo el Obispo de Roma, es una invocación dirigida al Dios de misericordia. Es un llamado a Dios, el único que puede liberar del pecado. En esta oración, agregó el Papa, se manifiesta la verdadera necesidad del hombre: “la única cosa de la cual tenemos verdaderamente necesidad en nuestra vida es aquella de ser perdonados, liberados del mal y de sus consecuencias de muerte”.
“En este sentido, precisa el Sucesor de Pedro, quien ora con este Salmo busca el perdón, confiesa su propia culpa, pero reconociéndola celebra la justicia y la santidad de Dios. Y luego pide todavía gracia y misericordia. El salmista confía en la bondad de Dios, sabe que el perdón divino es sumamente eficaz, porque crea lo que dice. No esconde el pecado, sino lo destruye y lo borra. Por eso el penitente se hace puro, toda mancha es eliminada y él ahora es más blanco que la nieve incontaminada”.
Además de este momento culminante, la participación en la audiencia general del Papa, los romeros leoneses han podido conocer las cuatro grandes basílicas de la ciudad eterna, recorrer las catacumbras, participar cada día en celebraciones eucarísticas en templos emblemáticos de Roma y ser recibidos en el Colegio Español. Una intensa peregrinación que según Rubén Lorca "permite que todos nos traigamos para León el mensaje del Papa sobre el perdón y la misericordia, llevar la alegría de que el perdón es todo lo que puede mover el mundo y que todo se remedia con el amor de Dios y la misericorida que no tiene límites".
 
 
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