Queridos sacerdotes, religiosos y religiosas, miembros de Sociedades de Vida Apostólica, seminaristas y fieles laicos:
Deseo compartir con todos los diocesanos los sentimientos encontrados de dolor ante la muerte, ocurrida en la madrugada de hoy, de nuestro Obispo Emérito Mons. D. Antonio Vilaplana Molina (q.e.p.d.), y de acción de gracias al Señor y a él mismo por su ministerio episcopal en esta nuestra Diócesis Legionense. D. Antonio falleció en la Residencia sacerdotal "Betania" de la Archidiócesis de Valencia. Conocíamos la gravedad de su estado de salud, que se iba deteriorando visiblemente, y por eso ayer pedíamos oraciones para que el Señor lo asistiera en su enfermedad y lo fortaleciera con su gracia. Al final, su vida se ha apagado suave y silenciosamente en la comunión de la Santa Madre Iglesia Católica, como él mismo había manifestado.
Cuando D. Antonio se despidió de la diócesis de León el 23 de abril de 2002 en la concurridísima celebración eucarística en la S.I. Catedral, se escribieron estas palabras que me complace reproducir en estos momentos: "Después de quince años de ministerio episcopal en la Iglesia que peregrina en León. D. Antonio Vilaplana Molina se despide. Durante este tiempo la diócesis de San Froilán ha vivido la comunión eclesial en su persona. De su boca, de su corazón, de sus manos, hemos acogido los fieles leoneses la gracia divina. Su presencia entre nosotros ha sido ocasión propicia para ahondar en la vivencia de la fe mediante sus enseñanzas, para santificarnos por medio de su presidencia en la Eucaristía y de los demás sacramentos, para consolidarnos como grey en la verdad y en la santidad con su forma de llevar el timón de la nave diocesana. ¡Gracias, D. Antonio, le pague, como Él sabe y puede y quiere, cuanto V.E. ha sufrido, rezado y hecho por nosotros. ¡Gracias!" (BOO de León, de marzo-abril 2002, pp. 293-294).
El Señor ha llamado a D. Antonio hoy, fiesta de San Juan de Ribera, arzobispo de Valencia y Fundador del célebre Colegio del Corpus Christi ("del Patriarca"), de quien D. Antonio (que fue Rector durante muchos años del referido Colegio) era muy devoto, heredando un gran amor al Santísimo Sacramento del Altar. Cuando estaba en Valencia, acudía habitualmente a celebrar la Santa Misa al citado Colegio.
Como un último gesto de amor a nuestra Iglesia diocesana y a la ciudad de León, que le honró con el título de "hijo adoptivo", D. Antonio va reposar en la S.I. Catedral, en la capilla penitencial (antigua de San Andrés), aneja a la de Santiago, conocida como "de la Virgen del Camino".Por tanto, bajo la mirada maternal de la "Reina y Madre del pueblo leonés", descanse en paz el pastor bueno, el servidor fiel y prudente, el sacerdote entregado a su ministerio.
La capilla ardiente se instalará en el Palacio Episcopal de León a partir de las 18 horas de mañana, viernes. A las doce y media del sábado, día 16, el Excmo. Cabildo Catedral trasladará los restos mortales de D. Antonio a la S.I. Catedral, donde tendrá lugar la Misa Exequial a las trece horas, y seguidamente la sepultura en el lugar indicado antes.
Al cumplir el deber de comunicar a la Diócesis la noticia del fallecimiento de D. Antonio, quiero también, en nombre de la comunidad diocesana, del Presbiterio y en el mío propio, expresar nuestra condolencia, llena de afecto, a Dña. María Vilaplana Molina y a toda su familia y personas allegadas.
Al mismo tiempo ruego a todos los sacerdotes diocesanos, y muy especialmente a los que recibieron el Orden sacerdotal de manos de D. Antonio, que, además de participar en la liturgia exequial, celebren una Misa por su eterno descanso en el momento más oportuno, si es posible convocando al pueblo de Dios.
+ Julián, Obispo de León
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