Queridos diocesanos:
Las exequias, la pasada semana, del que fue Obispo de León Mons. D. Antonio Vilaplana (q.e.p.d.) no ha impedido a nuestras organizaciones CARITAS DIOCESANA Y MANOS UNIDAS lanzar una campaña extraordinaria para ayuda de las víctimas del terremoto de Haití abriendo cuentas y recibiendo directamente donativos.
Por mi parte, conocedor de la generosidad de los leoneses, quiero unirme a la voz del Papa Benedicto XVI y de incontables Obispos de todo el mundo para pediros una doble limosna. La primera de oración, en sufragio de los que han muerto, entre los que se encuentran el arzobispo de Puerto Príncipe y numerosos sacerdotes, seminaristas y personas consagradas, y para que no caigan en la desesperación los heridos y los que han perdido a sus seres queridos o se han quedado sin hogar. La segunda es la cooperación económica, cuanto más generosa mejor. Estamos obligados a ambas cosas, porque, sin duda, la tragedia ha sido más grande al golpear a un país sumido ya en la pobreza, realidad de la que de nos olvidamos con frecuencia los que vivimos en Europa.
Creo necesario también manifestar la gratitud y la admiración hacia tantas personas e instituciones públicas y privadas que se están volcando en ayuda de la población de Haití. Nos conmueve saber que profesionales y voluntarios de nuestra tierra trabajan en primera línea. La salvación de un solo niño, como hemos podido ver en los medios de comunicación la pasada semana, justifica y compensa los mayores esfuerzos. Que el Señor bendiga a todos:
+ Julián, Obispo de León
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