Queridos diocesanos:
El jueves 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor, quiero convocaros nuevamente a una Jornada de Oración por la Vida en unión con todas las diócesis españolas. El año pasado, la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, contando con la Conferencia Episcopal Española, propuso que estuviese dedicado a esta oración bajo el lema "Bendito sea el fruto de tu vientre" en clara referencia a la gestación de nuestro Salvador en el seno virginal de María. El motivo de aquella campaña subsiste y, en cierto modo, se ha agudizado ante la inmediata aprobación de la nueva Ley del Aborto, eufemísticamente solapada bajo el nombre de "Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo". Esta Ley inicua, que suscita el rechazo de una inmensa mayoría de ciudadanos, va a elevar aún más las cifras de abortos en España, ya de por sí escandalosas, precisamente cuando hace mucho tiempo que se viene lamentando el descenso y envejecimiento de la población.
Nadie puede permanecer impasible ante la gravísima injusticia de calificar el aborto, aunque sea en las primeras semanas de embarazo, como un derecho de la mujer. Menos aún quienes creemos que toda vida humana es un don de Dios que ha querido dejar su imagen y semejanza incluso en las personas limitadas física o psicológicamente. Por eso la oración por la vida es un modo necesario y eficaz de defender tanto su valor sagrado como el derecho a vivir de toda persona desde el primer instante de su concepción hasta su fin natural en la muerte. Porque la oración sincera que brota del alma de quien se pone en la presencia de Dios, compromete de verdad y conduce a tomar postura y a actuar en favor de la noble causa de la Vida humana con todos los medios éticos al alcance de cada uno.
¿Cómo no recordar una vez más la apasionada invitación del Venerable Siervo de Dios Juan Pablo II, en su Encíclica Evangelium Vitae sobre el Valor y el carácter inviolable de la Vida Humana, fechada precisamente el 25 de marzo de 1995, en favor de la oración por la vida? He aquí sus palabras: "Que desde cada comunidad cristiana, desde cada grupo o asociación, desde cada familia y desde el corazón de cada creyente, con iniciativas extraordinarias y con la oración habitual, se eleve una súplica apasionada a Dios, Creador y amante de la vida... para conseguir que la fuerza que viene de lo alto haga caer los muros del engaño y de la mentira, que esconden a los ojos de tantos hermanos y hermanas nuestros la naturaleza perversa de comportamientos y de leyes hostiles a la vida, y abra sus corazones a propósitos e intenciones inspirados en la civilización de la vida y del amor" (n. 100).
Estamos convencidos de que esa "fuerza" se abre camino en la sociedad implicando a instituciones eclesiales y civiles que, junto al grito unánime en defensa de la vida, están ofreciendo ayuda a las mujeres embarazadas que tienen problemas. Por eso merecen nuestro apoyo y colaboración, en la confianza de que, pese a las leyes contrarias a la vida que algún día habrá que lamentar, la victoria final será del amor verdadero y de su fruto más hermoso que es el misterio y el regalo de cada nueva vida humana. Así lo creo. Por eso os convoco ya al acto de oración por la vida en la Plaza de la catedral de León en la tarde del 25 de marzo. Os saluda y bendice:
+ Julián, Obispo de León |