Queridos diocesanos:
Habría que remontarse a los tiempos de la invención de la imprenta (año 1450) para fijar una fecha en la que la Iglesia Católica se lanzó a difundir su mensaje usando los instrumentos y los cauces de la técnica. Es muy significativo que el primer libro impreso con tipos móviles fuera la Biblia, el “libro de los libros”, la palabra de Dios. Pero fue el Concilio Vaticano II el que animó decisivamente a la Iglesia Católica a servirse de los medios de comunicación social para cumplir su misión evangelizadora en la sociedad. Muchos años antes, es cierto, los Papas se venían sirviendo de la prensa y de la radio para hacer llegar lo más lejos posible sus mensajes. Conocida es la imagen del Papa Pío XI junto al inventor de la radio, el ingeniero Marconi, inaugurando la emisora de Radio Vaticano por los años 20 del siglo pasado. Desde entonces ha ido creciendo en la Iglesia el interés por estar presente en los MCS.
Nuestra diócesis reflexionó sobre ello en el Sínodo de 1993-95 diciendo cosas como estas: “Los MCS pueden y deben ser utilizados, sin dilación y con el máximo empeño, en las distintas formas de apostolado… La Iglesia se sentiría culpable ante Dios si no empleara estos poderosos medios” (Sínodo, 104). Y los llama púlpito y areópago” de los tiempos modernos, comprometiéndose a “emplear, al máximo de sus posibilidades, los medios que la diócesis posee o que están al alcance de la misma, como son la emisora de Radio Popular (COPE), el periódico diocesano "Iglesia en León", las hojas arciprestales o parroquiales, los tablones de anuncios, etc.” (Sínodo, 107, 2). Entonces la diócesis no tenía página web ni “Popular TV”. Por cierto esta se encuentra en estado de hibernación esperando tiempos mejores.
Todavía es muy tímida nuestra presencia en el mundo de los MCS. Es cierto que para estar en este campo se necesitan fuertes inversiones y, lo que es peor, entrar en una lucha enconada para conseguir espacio y audiencia, en la que se mueve todo tipo de intereses económicos y políticos sobre todo. La Iglesia no puede entrar en esa competición, pero tampoco puede renunciar a las exigencias de su misión. ¿Por qué no apuesta más decididamente por una mayor presencia en los MCS? Desde la Vicaría Episcopal de Relaciones Públicas, responsable de este sector pastoral, y desde el Secretariado de Comunicación Social se trabaja lo suyo. Pero falta toma de conciencia y apoyo efectivo en el Presbiterio, en los agentes de pastoral y en el laicado más comprometido. ¿La causa? Aparte de la tentación que nos acecha a todos de ir por libre y de hacer “mi” pastoral, está el desconocimiento generalizado de la importancia de los MCS para la misión de la Iglesia. En las Semanas de Pastoral se viene dando un cursillo sobre MCS y se apuntan bastantes personas, pero estas no se incorporan después a la tarea.
¿Qué hacer? La Jornada de las Comunicaciones Sociales, pivotando sobre el domingo de la Ascensión del Señor, poco puede ofrecernos. Necesitamos otra forma de interesar y de suscitar agentes de pastoral en este campo. ¿Cómo? Empecemos por reflexionar sobre ello en parroquias, grupos, arciprestazgos. Ya es algo. Pero urge pasar a una acción más decidida. Con mi cordial saludo y bendición:
+ Julián, Obispo de León |